domingo, 20 de octubre de 2013

Ladrones de tinta, de Alfonso Mateo-Sagasta.

" Diez años después de que Francisco Robles editara la novelita titulada El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, un tal Alonso Fernández de Avellaneda se atreve a sacar una segunda parte. Robles, furioso porque un avispado le pise el negocio por el que llevaba años luchando, encarga a Isidoro Montemayor, uno de sus empleados, que encuentre al tal Avellaneda para ajustarle las cuentas. Curtido en toda clase de lances tras sus años como encargado de un garito y gacetillero de la Corte, Montemayor se mueve como pez en el agua tanto en los tugurios mas inhóspitos como en los círculos literarios más selectos. Indagando en unos y otros, pronto descubre que Avellaneda no existe, sino que es un pseudónimo tras el que se oculta alguien que afirma haber sido ofendido por Cervantes, a quién trata de cornudo y homosexual. A Montemayor no le queda más entonces más remedio que sumergirse en el Quijote y en la vida de don Miguel para comprobar qué hay de verdad en ello y quién puede querer tan mal al maestro como para acusarlo de algo que puede llevarlo a la hoguera.

Mateo-Sagasta sumerge al lector en el Madrid del Siglo de Oro y plasma con maestría y lujo de detalles, así como agilidad y sentido del humor, un período único en la historia española. "

Ladrones de tinta, es un libro que nos sumerge en una época muy interesante de la historia de España y nos habla de una de las mejores obras de la literatura universal. Mediante un personaje muy desgraciado nos muestra una versión del porqué el Quijote apócrifo. No deja ningún cabo suelto en cuanto a detalles. También nos muestra la serie de "errores" que según ciertos personajes que los relatan eran una carencia de don Miguel, decían que no sabia lo que escribía. Lo que escribía ayer lo olvidaba hoy. La verdad que es una novela muy trabajada y con todo lujo de detalles nos narra una magnífica historia que nos deja un interrogante grabado a fuego en nuestras mentes.

FRAGMENTOS DE LADRONES DE TINTA:

*
Para un hidalgo es preferible morir de hambre en una habitación obscura que llevar a cabo cualquier trabajo manual.

*
Recordará que el Estado no contaba con naves suficientes para llevar a cabo la deportación masiva que ordenó el duque de Lerma, así que tuvieron que alquilar barcos privados a los que se pagaba por viaje cumplido y número de pasajeros. Los puertos de Levante se llenaron de todo tipo de gentuza. Cualquiera que tuviera algo que flotara, piratas incluidos, se puso al servició de la Corona, y no fueron pocos los desalmados que, cegados por las primas, arrojaban su carga al mar para volver a por más.

*
Entre los que murieron en la peste a principios de siglo, los que cayeron en Flandes hasta que se firmaron las paces, los expulsados por moriscos y los que parten a hacer las Américas, apenas quedan jóvenes dispuestos a servir al rey. La Corona posee un imperio inmenso, pero tenemos que comprarle el trigo a Francia. Y no es por falta de campos, sino de manos.

*
Ten por seguro que el Quijote ridiculiza conscientemente situaciones y episodios de la vida de Lope.

*
   -Por cierto ¿quién está al mando del ejército de Flandes?
   -Ambrosio de Spínola.
   -Eso es lo que nos hace falta, sí señor. Mano dura, la vieja nobleza, los hombres que sojuzgaron el mundo, gente con pelos en el corazón.